domingo, 16 de octubre de 2016

De Amante a Esposo. Cap 5



Muy sorprendido por la sorprendente confesión de Jaejoong, Yunho tuvo que echar mano de toda la disciplina posible para dominar su rabia. Le sorprendía que su propuesta se hubiera topado con el rechazo de Jaejoong.

Sin duda él reconocería que el bienestar de los mellizos y su derecho a la herencia sólo podrían quedar asegurados con su matrimonio. ¿O no? Era la solución más práctica, y él era un hombre práctico. Sabía cuál era su deber para con sus hijos, aunque Jae no lo supiera. Su familia era muy conservadora, y daban por hecho ciertos convencionalismos. Tal vez su padre, que había sido un irresponsable, hubiera ignorado esos principios; pero Yunho vivía de acuerdo a ellos.


Contempló a Jaejoong con vehemencia, mientras una sensación poco habitual en él nublaba sus habitualmente fríos pensamientos. ¿Jaejoong quería recuperar su vida de soltero? ¿Quería ir por ahí con otros hombres, acostarse con otros? Si su deseo era experimentar eso, debería haberlo hecho antes de conocerlo a él, porque ya era del todo imposible. Y era imposible teniendo en cuenta que él era el único hombre con quien se había acostado. Frunció el ceño mientras trataba de entender por qué la sugerencia de que fuera a meterse en la cama con otro lo enfurecía de tal modo.

¡Dios!, él era el eomma de sus hijos, y ésa era razón suficiente. Eso lo colocaba en una categoría especial y desde luego única, razonaba Yunho con empeño. No tenía derecho a vivir la vida de un soltero. Pero tal vez ése no fuera el mejor momento para confirmarle a Jaejoong esa inevitable verdad, ya que su abogado le había aconsejado que los padres solteros tenían muy pocos derechos por ley. Por primera vez se daba cuenta de que el matrimonio le aportaría otras ventajas aparte  de la sexual. Tendría más control sobre él y sus hijos.

Entonces se dio cuenta de que él estaba temblando y de que tenía los ojos llenos de lágrimas. Jaejoong, al ver que se fijaba en él, se dio la vuelta y fue rápidamente hacia la ventana, dándole la espalda. Se abrazó, tratando de controlar sus emociones. ¡Cómo se atrevía a sorprenderse de tal modo! ¿Cómo podía pensar que se casaría con él, un hombre que sólo le había pedido en matrimonio por obligación? ¿Y sobre todo, cómo podría casarse con un hombre que no tenía ningún interés en sus hijos?

No me siento bien alojándome aquí. Por favor, búscame un sitio donde pueda alojarme lo antes posible —murmuró Jaejoong con tensión—  Entonces cada uno podrá continuar con su vida.

Yunho se quedó inmóvil, atenazado por una intensa inquietud. Se daba cuenta de que había llegado el momento de aplicar a esa situación la mente creativa que le hacía sobresalir en los negocios. Su hostilidad y su deseo de independencia lo sorprendían, y sabía que era esencial que no perdiera la comunicación con él. Tal vez les hiciera falta un descanso en un entorno más relajado.

Creo que podemos hacer algo mejor que eso —le aseguró con tranquilidad—  Esta noche tengo que dar una charla en Roma. ¿Por qué no tomas un avión pasado mañana y nos juntamos en la casa que tengo en Italia para pasar allí unos días?

La sugerencia lo pilló totalmente desprevenido, y Jaejoong no fue capaz de disimular su confusión…

Yo… bueno…

Necesitamos tiempo y espacio para hablar de nuestras opciones… al menos, tratémonos cómo amigos.

Jaejoong se inquietó al sentir que la reacción inmediata a la sugerencia de ser amigos era la de echarse atrás. No quería a Yunho cómo amigo. Sin embargo, sabía que su sensata oferta debería aliviarlo. En su interior se debatían sentimientos encontrados; incluso le irritaba la facilidad con que él parecía haber abandonado su proposición de matrimonio.

Te encantará el clima —comentó Yunho con naturalidad—  Y los mellizos también disfrutarán.

Sí… de acuerdo…

A Jaejoong le impresionó que él lo contemplara de ese modo, y a la vez se sintió mal al pensar que sólo una eomma cruel negaría a sus hijos tal beneficio.

— ¿Te importaría que pasara ahora un rato con los niños?

Yunho sabía cuándo abandonar mientras llevara ventaja. Pero su pensamiento le devolvía las imágenes del pasado: Jaejoong corriendo al jardín de la casa de Japón para disfrutar de unos rayos del sol invernal, o relatándole la emoción que había sentido durante su único viaje al extranjero. Y sin duda le habían conmovido los felices recuerdos que Jaejoong de una infancia que a él se le había antojado marcada por la pobreza y la escasez.

Pues claro que no…

Su formalidad lo distanció de él. Mientras lo acompañaba arriba, él le preguntó si todo lo que había mandado llevar para los mellizos resultaba adecuado.

Más que adecuado.

Jaejoong arqueó una ceja con gesto sorprendido, ya que la niñera tenía experiencia y el cuarto de los niños estaba lleno de juguetes y todo lo necesario para los bebés.

La niñera, por supuesto, es temporal nada más. El personal a mi servicio ya está elaborando una lista de opciones más permanentes. Tú podrás emitir la decisión final —le aconsejó él— También lo he organizado todo para que a corto plazo tus necesidades económicas y las de los mellizos queden cubiertas…

Jaejoong se puso tenso.

¿Mis necesidades? Pero tú sólo tienes que preocuparte por las de Yoochun y Changmin.

Si mis hijos han de vivir con comodidad, tú también. Para hacer eso, necesitas los fondos adecuados —respondió Yunho—  Tendrás que aceptar unos ingresos personales de mi parte aparte de los gastos y necesidades económicas de los pequeños.

Pero yo no podría…

No veo qué remedio te queda. Está claro que has pasado sin muchas cosas hasta ahora, pero ya no hay necesidad de hacer ese sacrificio. Para empezar, necesitas ropa.

Aquel brusco comentario silenció a Jaejoong, que sentía vergüenza de que él se hubiera fijado en que sólo tenía algunos vaqueros y camisetas.

Me ocuparé de que mañana alguien te lleve de compras. Los niños también necesitan ropa.

Cuando Yunho entró en el cuarto de los niños, Yoochun y Changmin mostraron un interés inmediato por él. Yoochun se tambaleó al ponerse de pie, valiéndose de los barrotes de la cuna, con una alegre sonrisa en su carita mientras le echaba los brazos a Yunho para que lo levantara en brazos. Cuando, sin el apoyo del travesaño de la cuna, se cayó para atrás, la afrenta a sus expectaciones fue tan grande que estalló  en un rabioso llanto.

Jaejoong se quedó desconcertado al ver que Yunho iba directamente a donde estaba el niño y lo tomaba en brazos, diciéndole en coreano lo que sonó cómo palabras de consuelo. En el espacio de unos momentos Yoochun pasó del llanto a un animado gorjeo. Igualmente confundido por su comportamiento, Yunho miró a su hijo, maravillándose de que algún instinto hasta el momento desconocido pudiera haberlo empujado a consolar inmediatamente a un niño disgustado.

Buscando también un poco de atención, Changmin soltó en ese momento un grito. Jaejoong lo levantó en brazos, pero Changmin parecía mucho más interesado en Yunho. Los mellizos estaban acostumbrados a los doceles y mujeres, y la presencia de un hombre resultaba fascinante para ellos. De modo que Jaejoong apretó los labios y ahogó una innoble punzada de dolor cuando Changmin le echó los brazos a su padre.

Son unos bebés muy simpáticos —dijo Yunho divertido y totalmente ajeno a la atención que le daban sus hijos—  Pero tendré que sentarme para poder estar con los dos.

Cuando Yunho se sentó con agilidad en la alfombra, Jaejoong le sentó a Changmin a su lado. El pequeño se levantó agarrándose al fuerte muslo de su padre y gorjeó de satisfacción. Jaejoong observó maravillado cómo los mellizos se subían encima de su padre y lo tocaban con creciente confianza y placer. Le agarraban del pelo, le tocaban la cara, y se quedaron encantados cuando él les respondió con movimientos más emocionantes y que comportaban más desafío que los de su eomma.

Por primera vez desde el nacimiento de los mellizos, sus hijos lo ignoraron. Mientras Yoochun y Changmin gateaban por el suelo, se echaban encima de su padre, y los minutos trascurrían repletos de las risas y los chillidos de emoción de sus hijos, Jaejoong entendió lo que era ser invisible. Jamás se le había pasado por la cabeza que Yunho pudiera o incluso fuera capaz de salir de su reserva hasta tal punto.

Un rato después, llegó Rain para recordarle a Yunho que pronto tendría que salir para el aeropuerto. Sus duras facciones traicionaron la sorpresa que debió  de sentir al ver a su jefe jugando con sus hijos, y su sonrisa al contemplar la escena fue igualmente obvia.

Se te va a quedar el traje cómo si le hubieras acostado con él —le dijo Jaejoong a Yunho.

Él se pasó la mano por la cabeza y le dedicó una sonrisa de esas sonrisas suyas tan carismáticas, sin ocultar la diversión que sentía.

No creo haberme divertido tanto desde que salí de la escuela de preescolar… con todos los niños juntos, allí jugando y peleándonos todo el día.

Tratando de permanecer impávido ante la sonrisa letalmente atractiva de Yunho. Jaejoong se cruzó de brazos.

Yoochun y Changmin pueden ser bastante difíciles a veces.

Yunho se levantó con facilidad y se encogió de hombros, despreciando su comentario negativo.

Les gusto. Es un buen comienzo.

Como se sintió pequeño, mezquino y celoso, trató de insuflar un poco de ánimo a su voz.

Eso parece.

Los mellizos empezaron a llorar cuando su padre se puso de pie se marchó; y tranquilizarlos otra vez le costó un triunfo.

Esa tarde, a Jaejoong lo invitaron a estar presente en las entrevistas de las niñeras. Cuando después le pidieron su opinión, Jaejoong votó por una chica francesa llamada Maribel, que era la más joven de toda las aspirantes, pero la que le resultó menos severa.

Al día siguiente, Rain y otro hombre de seguridad acompañaron a Jaejoong a Harrods. Con la ayuda de una persona designada al efecto, compró ropa nueva para sus hijos. El no tener que preocuparse del precio le resultó liberador. Entonces se probó varios conjuntos para él, y escogió los accesorios necesarios para acompañarlos. Cuando llegó el momento de elegir ropa interior y camisones, se  sintió cómo un niño emocionado al que hubieran dado vía libre en una tienda de juguetes.

Esa tarde, Jaejoong visitó un salón de belleza, donde le arreglaron el cabello y le hicieron la manicura y la pedicura. Se llevó también algunos cosméticos, y a medianoche seguía experimentando con el maquillaje de ojos. Se tumbó en la cama, con el cabello desplegado sobre la almohada y las manos con las uñas pintadas de rosa claro, extendidas sobre la colcha. No tenía nada de malo enorgullecerse de su apariencia, se dijo mientras el Jaejoong atrevido se debatía con el Jaejoong más puritano,  que le sugería lo ridículo de todo aquello. El que Yunho hubiera estado casado con un joven con la cara y el cuerpo de una diosa no implicaba que él tuviera que darse por vencido del todo. En cualquier caso, Yunho y él se relajarían en Italia. Sería un nuevo capítulo en su relación, una fase más civilizada y madura, se recordó medio dormido, preguntándose por qué tanta sensatez le provocaba también tanta tristeza…

>>>♥<<<

A medida que el coche avanzaba por la carretera llena de curvas, primero atravesando un pintoresco pueblo medieval y después descendiendo por un valle donde corría un río de aguas cantarinas que resplandecían bajo la luz del sol cómo  un lazo de plata, Jaejoong estaba encantado con su primera impresión de Italia. Hacía sol y buen tiempo, y el paisaje de Umbría era impresionante.

A su lado, Yoochun y Changmin estaban maravillosamente tranquilos. Los mellizos estaban echando los dientes, y después de pasar una noche inquieta no habían estado de humor para un viaje tan largo, de modo que se habían quejado bastante durante el vuelo. Jaejoong esperaba que una buena siesta al llegar a su destino les sirviera para recuperar el sueño que habían perdido.

La limusina avanzó por una avenida hacia una villa que parecía suspendida en un tiempo lejano, y Jaejoong no pudo esconder una sonrisa de pesar. Yunho nunca había parecido a gusto en la ultra moderna mansión de Japón. La grandiosidad clásica, sin embargo, le proporcionaba el marco perfecto. Nada más llegar a la villa le pasaron un teléfono.

¿Quieres almorzar conmigo? —le preguntó Yunho.

Una sonrisa curvó sus labios generosos, puesto que en un primer momento se había quedado decepcionado al ver que él no había salido a recibirlos.

Me encantaría… Pero primero quiero acostar a los niños…

Al oír parte de la conversación, la nueva niñera. Maribel, le hizo señas para indicarle que no había ninguna necesidad de que Jaejoong se uniera a ella en esa empresa.

Ah… bueno, de acuerdo… Sí, puedo ir ahora —le dijo Jaejoong a Yunho— ¿Dónde estás?

El coche te traerá hasta donde estoy.

La limusina arrancó de nuevo y giró despacio por un camino empedrado con árboles a ambos lados. Jaejoong se alisó la ropa con las palmas de las manos sudorosas; era una ropa sencilla pero moderna y discreta con algunas flores de gasa. Unos minutos después, el coche se detuvo y él salió del vehículo.

Yunho apareció por una arcada cubierta de hiedra. Llevaba un traje de diseño en gris marengo de corte informal y una camisa negra de rayas. Exudaba un estilo elegante y moderno. Jaejoong trató de no quedarse sorprendido y de refrenar su respuesta habitual a aquella belleza morena y atlética que poseía. Para sus adentros se dijo de nuevo que eran amigos. Sin embargo eso no le valió de mucho.

El día de hoy marca un nuevo principio para nosotros… ― Jaejoong se mordió el labio inferior con nerviosismo.

Sí…

Las tupidas pestañas, negras cómo el carbón, se cerraron un segundo sobre sus sorprendentes ojos color ámbar, y al abrirlos Yunho estudió sus labios rosados con ardiente intensidad. No podía entender cómo era posible que Jaejoong estuviera tan sexy con aquella ropa que escondía sus curvas esbeltas y que tan sólo dejaba al descubierto un modesto trozo de pierna. No entendía tampoco cómo unos días antes había podido negar la atracción que sentía hacia él, y en ese momento arder en deseos por llevárselo de nuevo a la cama fuera cual fuera la estratagema necesaria. Tal vez, se decía, su fuerte reacción quedaba magnificada por el simple hecho de no haber estado nunca tan centrado en un joven cómo lo estaba en él.

Desde el instante en que Yunho se había dado cuenta de que seguir soltero significaría que Jaejoong también seguiría soltero, con toda la libertad que ese estatus comportaba, había visto la necesidad de actuar de un modo más autoritario. A diferencia de la mayoría de los jóvenes que conocía Yunho, el pescar un marido rico no era en absoluto la ambición de Jaejoong. Jae no quería casarse con él. Esa revelación era para él un desafío mayor que ninguno, despertando en él un instinto de cazador que llevaba mucho tiempo aletargado porque nunca había tenido que perseguir a nadie. De modo que había planeado la caída de Jaejoong con la misma implacabilidad y con la misma y precisión con la que llevaba a cabo los más  delicados tratos financieros. ¿Y el romance? El éxito le llegaba fácilmente a Yunho en cada campo en el que probaba suerte, y no veía por qué no iba a ser capaz de destacar en el amor tanto cómo en otras cosas. Además, había preparado la trampa con mucho cuidado.

Jaejoong quedó cautivado al ver la primera torreta a través de los árboles. El sendero boscoso daba a una pradera de hierba. Una maravillosa galería cubierta de rosas trepadoras rodeaba el tejadillo inferior de la tórrela. Se detuvo a la sombra de un castaño para apreciar mejor la esencia del paisaje que tenía delante. En la terraza había varias sillas de hierro forjado, festoneadas con colorida tapicería y adornadas con cojines de seda, y también una mesa de mármol blanco que era una obra de arte. En la mesa había vasos de reluciente y fino cristal y delicados platos de cristal y plata repletos de exquisitos bocados.

Jaejoong se quitó los zapatos para sentir en los pies el frescor de la hierba mullida mientras continuaba observándolo todo. Era la primera vez que estaba apreciando de verdad lo inmensamente rico que era Yunho. Iban a disfrutar de un almuerzo al fresco en un jardín digno de las más prestigiosas revistas del corazón.

Es maravilloso… —susurró Jaejoong—  Pero a ti no te gusta comer fuera…

Y a ti sí.

¿Y desde cuándo antepones lo que me gusta a mí a lo que te gusta a ti? —le preguntó Jaejoong, sin mala intención, sino queriendo averiguar el porqué de aquel cambio.

¿Yo trato de hacer algo sensato y amable y tú quieres discutir sobre ello? —se burló Yunho con su fuerte acento.

Jaejoong se puso colorado.

Naturalmente, sabía que disfrutarías de un sitio cómo éste —con un gesto de la mano abarcó el maravilloso enlomo donde almorzarían al aire libre—  Mi único objetivo era complacerle.

Es precioso, sencillamente precioso…

Avergonzado por la falta de tacto que había hecho que sus palabras sonaran más a crítica que a alabanza, Jaejoong se entretuvo extendiendo un par de colchas sobre la hierba y distribuyendo los cojines al azar. Mientras, Yunho se quitó la americana y sirvió el vino. Jaejoong bebió con más sed que delicadeza, porque incluso a la sombra de los castaños tenía calor. Se sentó sobre la colcha y contempló la torre antigua.

¿La construyeron sólo para embellecer los bosques? ¿O es que alguien vivió aquí?

El Palazzo fue construido por un noble en el siglo XVI; en la torre tenía a su amante.

Relajado sobre la colcha, Jaejoong ignoró la invitación de Yunho para que se sentara a comer a la mesa.

¿Y estaba casado?

Yunho dejó la silla a un lado, pensando que la informalidad de la colcha sería una ventaja para él, y lo miró con humor. A veces su inocencia le hacía gracia, pero no quería herir sus sentimientos. Le ofreció un plato de canapés para que se sirviera y le rellenó la copa de vino.

Nunca lo había pensado, pero supongo que sí.

Un esposo o esposa y un amante a tiro de piedra…

Jaejoong bajó la vista, sintiendo que su imagen viril había quedado impresa en sus sentidos cómo la marca del hierro candente. Sintió la tentación de comentar que estaba seguro de que él no se comportaría mejor si fuera a casarse por puro deber. Tenía tantas ganas de preguntarle por Heechul… Pero se resistió a la tentación, ya que él le había dejado claro que eso era algo sobre lo que no deseaba conversar. Le dolía, recordándole que no tenía el estatus adecuado en su mundo.

Yunho se sentó a su lado con aquella elegancia de depredador que siempre le había llamado la atención. Jae bajó la vista para evitar su mirada, mientras él le preguntaba por los mellizos y el vuelo. Tras pasar unos minutos charlando, su tensión cedió y empezó a relajarse, deleitándose con el sol que se colaba entre las hojas de los árboles. El calor le había quitado el apetito, y se sentía un poco aturdido por el vino.

Esto es tan precioso… pero supongo que tú no le darás tanto valor, habiéndote criado en este ambiente.

Pero yo no nací entre algodones — murmuró Yunho con rotundidad—  Mis abuelos me acogieron cuando yo tenía seis años, y me adoptaron dos años después.

Asombrado por esa confesión. Jaejoong lo miró con el asombro reflejado en sus ojos.

Mis padres no se casaron. Yo fui el resultado de una noche loca — añadió Yunho con pesar —  Mi madre era azafata del jet familiar entonces. Empezó a tomar drogas cuando yo tenía dos años y murió cuando yo tenía cinco. Yo estaba en una casa de acogida cuando mi abuelo, SungKee, se enteró de mi existencia.

Jaejoong no daba crédito a sus oídos.

¿Y es que tu padre no hizo nada? ― Yunho se encogió de hombros.

Jamás me reconoció ni ayudó a mi madre. Era un inútil. Mis abuelos se pasaron la vida limpiando la suciedad que iba dejando a su paso. Murió en un accidente de esquí cuando yo tenía diez años.

Vaya, cuánto lo siento…

Sintió que tenía ganas de llorar. Se sentía tan culpable de haber asumido tantas cosas sobre su origen privilegiado. Se le encogió el corazón al pensar que en sus primeros años le habían negado el amor y la seguridad que todo niño pequeño merecía.

Yunho vio el esfuerzo que hacía para no echarse a llorar, y se maravilló de la profundidad de sus sentimientos hacia el niño que hacía tanto que había dejado atrás. En una ocasión, lo había encontrado llorando con un cuento de hadas, y la ternura de su corazón lo había fascinado. Fascinado, y luego horrorizado, reconoció mientras rápidamente ahogaba de nuevo aquel recuerdo.

Sobreviví —respondió él en tono ligero—  Estás delicioso con esa ropa, Yobo.

Ese cambio de tema y de humor dejó a Jaejoong totalmente confundido.

Pestañeó. Consciente algo tardíamente de la apreciación en el rostro de Yunho, sintió que se ponía colorado y que el pulso se le aceleraba. Agarró el  vaso con más fuerza, como si fuera un salvavidas y él corriera el peligro de ahogarse.

Creo que me tomaré otra copa… ― Yunho le retiró el vaso de la mano.

Lo siento… cuando no has comido mucho, dos copas es tu límite.

¿Cómo dices?

Con tres estás muerto de risa y contando chistes malos —le recordó Yunho sin vacilar—  Con cuatro empiezas a menear el trasero y a sentarte en mi regazo. Y tanto ánimo podría resultar peligroso.

Ese recuerdo burlón de su comportamiento durante cierta ocasión en Japón consiguió que Jaejoong se sonrojara hasta la raíz del cabello.

¡De verdad que hice el idiota!

Yunho se echó a reír y deslizó la punta de un dedo con suavidad por su clavícula.

Siempre picas. Sólo estaba de broma.

Aunque su caricia había sido informal y breve, a Jaejoong lo dejó sin aliento.

No estaba acostumbrado a beber vino.

A mí me pareciste muy natural y sexy. Pero supongo que ahora no debería estar diciéndote esto.

Sediento de tales lisonjas, Jaejoong se agarraba a cada palabra suya, deleitándose con lo que decía aunque no creyera ni una palabra. Todo el diálogo adoptó de pronto el tono provocativo de lo prohibido, y trató con empeño de no sucumbir.

No, no deberías… ¿Hay alguien en tu vida en este momento?

Habría habido otra persona, pero te deseaba más a ti —reconoció Yunho sin dudarlo.

Al admirar la impresionante belleza de sus facciones bronceadas, su mirada de ojos verdes colisionó con la suya de aquel dorado oscuro tan extraño. Enmarcada por sus lustrosas pestañas negras, su mirada era un arma potente: y a Jaejoong le latía el corazón tan deprisa que temió estar al borde de un ataque de pánico. Su sinceridad lo conmovió profundamente.

Yunho había dejado de respirar también, y ese descubrimiento lo sorprendió y conmovió. Con la misma celeridad, sin embargo, la fiera excitación sexual fue más fuerte que cualquier cosa. Y sin prisas entrelazó sus dedos entre los bucles pelirrojos que le caían sobre su hombro delicado.

Quiero besarte, cariño —le dijo en tono ronco.

«Di que no», le urgía una voz en su interior. Estaba rígido de tensión, y sin embargo totalmente consciente del cosquilleo que sensibilizaba su pecho, de la cálida sensación cómo miel caliente que tenía en el vientre. Se sentía vivo, locamente vivo, y temerario al mismo tiempo.

Un beso —murmuró Yunho con voz suave y ronca, y su sencillo elogio estaba cargado de fuerza masculina.

Jaejoong tembló, sabiendo que no se conformarían con un beso, sabiendo que querría continuar. Se detestaba a sí mismo, pero su sensualidad lo esclavizaba con más fuerza que cualquier cadena y lo atormentaba con su debilidad.

Pero, nosotros…

Ardemos en deseos de devorarnos el uno al otro.

Yunho agachó su apuesta cabeza muy despacio, cómo si tuviera todo el tiempo del mundo.

Le echó la cabeza hacia atrás, tirando con delicadeza de su melena cobriza, y dejó que su boca sensual y firme trazara un delicado camino sobre su cuello, suave cómo la seda, hasta llegar a la parte de atrás de la oreja…

Cuando avanzó hacia la invitación de sus labios entreabiertos, él temblaba ya cómo una hoja y se agarraba a sus hombros anchos que le servían de sujeción.

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Continuara \\(^_^)//...
Niñ@s un comentario no les cuesta nada….
Gracias…

12 comentarios :

  1. por mas que Jae se quiera hacer el difícil con Yunho no puede pues nadie puede resistirse a Yunho con ese porte y esa belleza no se puede pobre Jae no podrá ser tan indiferente ante Yunho por mucho tiempo y terminara cediendo a sus encantos
    Gracias

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  2. Ahhhh me gusto mucho el capitulo, solo espero que Yunho no este jugando con Jaejoong solo para cons3guir que se case con él.

    Gracias por actualizar, estare esperando el siguiente.

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  3. Hoola.
    Que capítulo más interesante, estuvo buenísimo. Me encanta la relación de Jae y Yunho es tal intensa.
    Me has dejado con muchísima curiosidad, espero pronto actualices.
    Gracias.
    Cuidate mucho, saludos.

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  4. Que malo Yunho haciéndole una trampa a Jae para que acepte casarse con el estuvo emocionante el capítulo seguiré esperando el siguiente gracias

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  5. Dios! Dios! ..... Yunho sabe jugar muy bien y aunq se sienta deseoso de Jaejoong, me da coleeeera. Y Jaejoong es un tontolin, no aprende, enserio. Gracias!!!

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  6. Yunho le confeso sus orígenes o.o bueno, entiendo que yunho paso por cosas tristes y aparte perdio a su esposo por ello se volvio duro pero Jaejoong y sus hijos al parecer estan ablandando ese duro corazón** gracias por el cap amiga.

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  7. Si se desean tanto porque se separaron antes ?
    Ahora los bebes son un lazo irrompible
    Owww una hermosa familia ❤❤❤❤❤
    Muchas gracias por todos los capitulos
    Esperare tus actus.

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  8. Yunho se conmueve tanto con sus reacciones cae rápido en sus encantos enserio no siente algo mas que no sea solo desea carnal no se enamoro y tenia miedo por eso se separó de él bueno bueno y Jaejoong que no le puede decir que no aun lo ama

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  9. Aunque Jae no quiera caer en la tentación de Yunho le es muy dificil porque todavía lo quiere y Yunho le pasa lo mismo se siente atraído por Jae.
    Yunho esta jugando sucio con Jae lo unico que quiere es que Jae caiga en su trampa,espero que no siga con su plan porque terminara lastimando a Jae

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  10. Yunho presiento que vas a caer en tu propia trampa , tu juego sucio no solo va hacer sufrir a Jae......bueno veremos en que terminan....gracias Pholet me encanta tus historias.

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  11. Awww hay amor y mucho deseo ahí <3 <3
    Que fea infancia tuvo Yunho.
    Ya quiero que pasen a la segunda base XD

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  12. El que juega con fuego se quema y Yunho esta a nada de Chambuscarse... su trampa le juega en contra. Jae es tan transparente e ingenuo que esta llendo por el caminito... lo interensante es que se lleva a Yunho tras él se desean tanto que no ven el amor que se tienen jajaja y ese par de mellisos encantadores ya tienen el kokoro de su padre en la mano. AIGOOOOO TAN LINDO EL CUADRO DE MI CHUNNIE EN LA CUNA Y EL PAPÁ JUGANDO CON SUS BEBÉS.

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