viernes, 17 de junio de 2016

Herencia Siliciana. Cap 9

A Junsu le temblaban las manos mientras le ponía el pañal a Heechul y le daba un beso. El niño le sonrió. Aquel era el día en que conocerían el resultado de las pruebas de ADN, de hecho el doctor llegaría en menos de media hora, según el mensaje que le había dado María de parte de Yoochun a la hora del desayuno.

Yoochun. Junsu no había estado a solas con él desde que se durmió en sus brazos dos días atrás. Estaba muy claro el mensaje que había querido transmitirle. Lo supo desde el momento en que se despertó solo en la oscuridad.


Tal vez debería sentirse avergonzado por lo que había hecho. Eso era probablemente lo que Yoochun pensaba, pero no estaba avergonzado. No se avergonzaba de nada, ni de un solo segundo. Había querido conocer la profundidad de su propia sensualidad, y ahora lo había conseguido. Y si Jung Yoochun pensaba que eso significaba que iba a perseguirlo para conseguir más de lo mismo, entonces no podía estar más equivocado.

Tal vez algún día podría encontrar a alguien de quien pudiera enamorarse como se había enamorado de Leeteuk, pero esa vez Junsu sería consciente de su propia naturaleza sexual y de sus deseos.

Pobre Leeteuk. Él odiaba hacer daño a la gente, y ahora sospechaba que probablemente le habría dejado creer que lo amaba antes de hacerle daño con la verdad. Sólo le caía bien como persona, pero no lo deseaba como hombre. El amor que Leeteuk sentía por él, estaba seguro, había sido el de un amigo, no el de un amante. Eso lo hacía sentirse triste y arrepentido, más por su falta de comprensión y de agudeza que por otra cosa. Pero la ira que sentía había desaparecido, arrastrado por el torrente de pasión que había conocido en brazos de Yoochun.

Agarró a Heechul y lo acunó, en parte para distraerse de la dirección que estaban tomando sus pensamientos y también para ocultar su leve sonrojo, aunque nunca había necesitado excusas para mostrar el amor que sentía por su sobrino. Heechul estaba más grande, tenía más peso y respondía a las atenciones con sonrisas y una alegría que llenaban de felicidad el corazón de Junsu.

Haría cualquier cosa con tal de mantenerlo a salvo.

Deseaba que lo que tenía por delante pasara rápido, así sabría hacia dónde se dirigiría el futuro de Heechul, si estaría allí en Sicilia o en Corea. En cualquiera de los dos casos, Junsu estaría a su lado.

 — Eres mi bebé — le susurró con amor — Mi adorable y maravilloso bebé.

Su gorgojeo lo hizo reír, y Yoochun, que había escuchado sus palabras y su suave risa, se detuvo en el pasillo delante de la puerta de su dormitorio, por el que acababa de pasar, rechazando de inmediato la sensación que inundó su corazón.

Junsu no significaba nada para él. ¿Cómo podía ser de otra manera? Sólo esperaba que su hijo no fuera al final de Yuhwan. De ese modo podría enviarlo a Corea en el primer vuelo, sacarlo de su vida y olvidarse de que alguna vez lo había conocido.

Pero, ¿y si el bebé era de Yuhwan?

Era lo mismo. Él tenía su propia vida. Junsu y el niño se convertirían en responsabilidad de su padre, no suya, y el castillo sería su hogar… si su padre le permitía a él quedarse.

Eran casi las once. Yoochun había estado en la obra desde las siete, y necesitaba darse una ducha antes de que llegara Luca. Yoochun se acarició la mandíbula. No había dormido bien, se había despertado en mitad de la noche con una sensación de pérdida y soledad.

Se maldijo a sí mismo entre dientes. ¿No era suficientemente malo que hubiera tenido sexo sin protección con un joven ligero de cascos, como para que encima tuviera la patética sensación de que su cama estaba vacía sin él?


>>> ♥ <<<


Junsu trató de sonreír con naturalidad mientras entraba en el salón que antes había considerado la estancia más hogareña de todas las habitaciones de la zona de recepción de la villa, pero que ahora le parecía enorme.

El doctor Vittorio y Yoochun ya estaban allí. El médico iba vestido formalmente con un traje oscuro, en contraste con Yoochun, que llevaba una camisa de algodón blanco de manga corta y unos pantalones de algodón suave. Tenía el cabello húmedo, como si acabara de salir de la ducha. A Junsu le dio un vuelco el estómago y se le encogieron los músculos ante ese dolor que acompañaba ahora siempre a su presencia.

El médico le sonrió mientras Yoochun avanzaba y le quitaba a Heechul de los brazos antes de que él pudiera protestar.

Sintió una oleada de aprensión, y palideció.

¿Le habría dado ya el médico los resultados de las pruebas a Yoochun?

¿Habría ido a por Heechul porque…?

La entrada de María con café y sus bizcochos caseros de almendra, además de un biberón para Heechul, alivió la tensión de Junsu.

María les sirvió café y los dejó allí antes de que el doctor Vittorio abriera su maletín de cuero, diciendo con voz pausada:

— Como sé que ambos estaréis ansiosos por escuchar el resultado de las pruebas, no lo retrasaré más.

Miró a Junsu, lanzándole una mirada que le provocó un vuelco al corazón. Era una mirada de compasión, pensó. Vio cómo sacaba unos papeles del maletín y le pasaba un juego a cada uno de ellos.

 — Comprobaréis que las pruebas no dejan lugar a dudas de que Yuhwan no es el padre Heechul.

¡No era su padre! A Junsu le temblaba la mano, todo su cuerpo se sintió debilitado por el alivio. Se le cayeron los papeles. Tuvo que sentarse. Ahora podía admitir cuánto deseaba aquel resultado, y no sólo porque quería creer que Leeteuk era el padre de Heechul. Por el bien del niño, no quería que su padre fuera Jung Yuhwan.

¿Y por él? Porque no confiaba en sí mismo si tenía que permanecer cerca de Jung Yoochun.

Yoochun frunció el ceño cuando vio la reacción de Junsu, y lo frunció todavía más cuando observó cómo Luca lo ayudaba a sentarse en uno de los sofás de seda.

Yoochun se acercó a ellos con Heechul todavía en brazos, inclinándose para recoger los papeles que él había dejado caer. Se dio cuenta de que el taco de papeles de Junsu era mucho más grueso que el suyo, y también se fijó en la expresión preocupada de Luca cuando se acercó a él y le dijo:

 — Deja que lo recoja yo, Yoochun.

No agarró a Heechul, sino el documento de las pruebas de ADN.

Junsu se reclinó en el sofá. Todo había terminado. Heechul era suyo y sólo suyo. El alivio que sentía hacía que se sintiera ligeramente mareado, como si fuera demasiado para poder digerirlo.

Ignorando las palabras de Luca, Yoochun echó un vistazo a las hojas impresas con datos. La primera era una copia exacta de la suya, pero la segunda era distinta.

Tuvo que leer dos veces lo que ponía antes de poder asumirlo, y entonces apretó los labios mientras miraba primero a Luca y luego hacia el sofá en el que estaba apoyado Junsu con los ojos cerrados.

Luca le puso a Yoochun la mano en el brazo con expresión de preocupación y de inquietud, pero Yoochun ignoró el mensaje implícito y le quitó la mano mientras se dirigía con paso firme hacia el sofá.

No tenía nada que temer ahora de Yoochun, se tranquilizó Junsu alzando los brazos para recibir a Heechul, dando por hecho que la única razón por la que se había acercado a él a pesar de la expresión de furia de su rostro era para entregárselo. Pero en lugar de darle a Heechul, se sentó a su lado mientras agitaba delante de él los papeles que estaba sujetando.

 — ¿Qué diablos significa esto? inquirió. Junsu lo miró desconcertado, y el doctor Vittorio intercedió.

 — Yoochun, Junsu todavía no ha leído los resultados.

 — No necesita leerlos, ¿verdad? Después de todo, él ya sabe perfectamente que no es la madre de Heechul.

Junsu contuvo el aliento y miró con indefensión, al médico, que se encogió de hombros en gesto de disculpa y le dijo:

 — Lo siento… debería haberte advertido. Pero no le entregué a Yoochun una copia de tus resultados. Como iba a hablar más tarde contigo sobre tu estado de salud, tenía pensado mencionártelo entonces.

— Entonces, si no eres la madre de Heechul, ¿quién diablos eres tú? — inquirió Yoochun sin esperar apenas a que el médico terminara de hablar antes de lanzarle la pregunta con furia.

Yoochun seguía con Heechul en brazos. Junsu deseaba con toda su alma recuperar a su sobrino, pero para ello necesitaría acercarse a Yoochun.

Le resultó más fácil susurrar:

 — Por favor, dame a Heechul.

 — ¿Por qué? No es tu hijo.

Parecía como si quisiera herirlo, sus palabras eran un golpe deliberado, un rechazo de su posición en la vida de Heechul. Pero, ¿por qué? Heechul no significaba nada para él. Después de todo, no era hijo de Yuhwan.

 — No, no es mi hijo — reconoció Junsu alzando la barbilla con decisión mientras se enfrentaba a él — Pero es de mi familia. Soy su tío.

 — ¿Su tío?

 — Sí.

 — ¿Y dónde está su verdadera madre? Déjame averiguarlo. Viviendo la vida loca con el hombre que se buscó para sustituir a Yuhwan… si es que hay sólo un hombre más. ¿Hacéis turnos para daros la gran vida?

Junsu ya había tenido más que suficiente.

 — No tienes derecho a decir eso. No sabes nada de mí ni de mi modo de vida.

El color le tiñó las mejillas al darse cuenta del modo en que Yoochun lo estaba mirando. Sabía que él quería recordarle lo que había sucedido entre ellos, y en cómo él se había abandonado a su acto amoroso. Había sido una mentira decir que Yoochun no sabía nada de él. Por supuesto que sabía muchas cosas de él. Desde luego, más que cualquier otro hombre. Tal vez más de lo que sabría nunca ningún hombre. No había muchos dispuestos a aceptar a un joven con un hijo.

Junsu exhaló un suspiro tembloroso.

 — Mi hermano no está de fiesta — dijo con voz compungida — Y antes de que preguntes cómo puedo estar tan segura de ello, te diré que ha muerto.

Junsu inclinó la cabeza, concentrándose en el modo en que sus dedos se deslizaban por la tela de su chaqueta como si le fuera la vida en ello.

 — Junho… mi hermano… nuestros padres, Leeteuk, su prometido… y los padres de él, todos murieron en un accidente de tren a principios de este año. Se dirigían a Escocia para visitar un castillo que Junho quería ver como posible escenario de su boda. Dejaron a Heechul conmigo porque…

 — Porque tu hermano no quería que le molestara.

La brutalidad de la frase de Yoochun le llenó el corazón de dolor.

— Es difícil cuidar de un bebé cuando tienes que pensar en algo tan importante como organizar una boda, y Heechul no se encontraba muy bien. Nuestros padres estuvieron de acuerdo en que sería mejor para él quedarse conmigo.

 — ¿Así que tu hermano es la madre de Heechul, y seguramente también el que se acostó con Yuhwan?

 — Sí. Él me habló de Yuhwan. Y… del hecho de que estaba embarazado.

 — ¿Te contó que Yuhwan era el padre?

 — Pensó que podría serlo — respondió Junsu con cautela. Gracias a Yoochun, ahora sabía lo que lo su hermano había estado haciendo durante su estancia en Cannes, y entendía por qué Junsu no estaba segura de quién era el padre de Heechul.

 — Has mencionado a un prometido.

 — Sí, Leeteuk.

 — Leeteuk.

El modo en que Yoochun pronunció aquel nombre le hizo ver a Junsu que lo había reconocido… y por qué.

 — Dime algo. Cuando te referías a Leeteuk en nuestras conversaciones, ¿hablabas en nombre de tu hermano o en el tuyo?

Junsu frunció el ceño.

 — Lo siento… no te entiendo.

 — ¿Era el amante de tu hermano o el tuyo? — le preguntó con brusquedad.

Junsu podía sentir la humillación quemándole. Alzando la cabeza, lo miró de frente y contestó con calma.

 — Primero fue mi amante y luego de Junho. Pero eso no es asunto tuyo.

No iba a explicarse ni a intentar defenderse. Que creyera lo que quisiera creer. El doctor Vittorio, que se había acercado a la ventana, debía haber regresado, porque Junsu lo escuchó decir con firmeza:

 — Ya es suficiente, Yoochun. Lo único que tienes derecho a saber es que Junsu es pariente de sangre del pequeño.

 — Y su tutor legal — añadió él con determinación.

 — Necesito hablar con Junsu sobre su salud, pero me temo que hay algo más que debo deciros. Tu padre me llamó esta mañana insistiendo en que le dijera el resultado de las pruebas de ADN.

 — ¿Y lo has hecho?

 — Sí, porque se estaba alterando mucho. Naturalmente, se ha sentido muy desilusionado al saber que Heechul no es su nieto.

Sin duda había sido así, reflexionó Yoochun, pero para ser sinceros, él se sentía aliviado por el bien de Heechul. Al menos ahora el niño se libraría de que lo malcriaran y al mismo tiempo lo manipularan emocionalmente. Yoochun y sus hermanos consideraban que eso era lo que había llevado a Yuhwan a convertirse en el adulto que fue.

Junsu agradeció que el médico desviara la atención de Yoochun de él, y más todavía cuando le preguntó si podía hablar con él a solas sobre los resultados de los análisis de sangre.

Estaba a punto de asentir con la cabeza cuando Yoochun lo sobresaltó enfrentándose al médico y diciéndole con sequedad:

 — La confidencialidad de los pacientes está muy bien, Luca, pero teniendo en cuenta mi interés en la salud de Junsu, debo advertirte que pienso enterarme de los resultados y de tu diagnóstico.

Al referirse al «interés en su salud», ¿le estaba recordando que él pagaba las facturas del doctor Vittorio?, se preguntó Junsu incómodo. Resultaba humillante saber que no podía sencillamente levantarse y decirle que él pagaría sus propias facturas y le compraría a Heechul su ropa.

 — Junsu debe dar su permiso. Ambos lo estaban mirando.

Yoochun conocía ahora el secreto que le había estado ocultando, así que no tenía mucho sentido negarse. Aunque por supuesto, estaba también su orgullo, resentido cuando él señaló que Junsu no tenía dinero para pagar al médico.

 — No sé qué interés puedes tener en mi salud le dijo a Yoochun antes de girarse hacia el médico — Pero como parece que lo tienes, entonces sí, doctor Vittorio, doy permiso.

El médico abrió el maletín y sacó otro fajo de papeles, dirigiéndole una sonrisa tranquilizadora a Junsu.

 — Efectivamente, sufres de anemia — le dijo Pero los análisis de sangre que te he mandado hacer no muestran causa de preocupación de ningún tipo en el recuento de tus glóbulos rojos, así que creo que tu estado se debe a otros factores. Eres un joven solo a cargo de un niño pequeño, sin un compañero ni familia que te apoye. Tú mismo me dijiste que Heechul había tenido problemas de salud, y supongo que la muerte de tanta gente cercana debe haber supuesto un trauma. Si además tienes problemas económicos… — el médico se detuvo un instante al tiempo que a él se le teñían las mejillas.

 — Yo… la naturaleza de las muertes de mi hermano y de nuestros padres causó retrasos a la hora de arreglar las cosas. Heechul y yo, por supuesto, somos los únicos beneficiarios de la herencia de mis padres, pero su seguro no cubría este tipo de eventualidad. Mi abogado está haciendo todo lo que puede, pero no sabe cuánto tiempo transcurrirá antes de que pueda recibir algo. Yo tenía algunos ahorros, pero no muchos, y cuando Heechul cayó enfermo tuve que dejar de trabajar. Entonces… — Junsu se mordió el labio, no quería traicionar a Junho — tuve que pagar ciertas cantidades de dinero que se debían.

 — ¿Quieres decir que tu hermano te dejó deudas? — la retó Yoochun.

 — Él no sabía lo que iba a ocurrir.

 — Pero sabía que tenía un hijo que mantener, y que iba a casarse pronto.

 — Las cosas no han sido fáciles le admitió Junsu al médico, ignorando a Yoochun.

 — No tienes ningún problema de salud grave, pero no quiero minimizar el riesgo de tu anemia. Necesitas comer adecuadamente y descansar. Un poco de sol y de liberación de las preocupaciones con las que cargas te vendría muy bien.

Junsu sonrió con tristeza.

 — Haré todo lo posible por seguir el consejo — le dijo, girándose hacia Yoochun para añadir con frialdad — ahora que Heechul ha dejado de ser un potencial Jung, me gustaría volver a Corea lo antes posible. No hay necesidad de que sigamos aquí.

Ahora le tocó a Yoochun el turno de no responder. Él tenía razón. No había ninguna razón para que siguieran allí. Había cumplido con su obligación para con sus hermanos y el apellido Jung. Sólo le quedaba informar a Yunho del resultado de las pruebas de ADN.

Por supuesto, también estaba la cuestión de la recompensa económica a Junsu por aquél interrupción de su vida, tal y como Yunho había dicho.

Yoochun frunció el ceño. Eso sería sin duda responsabilidad suya, ya que estaba en la mejor posición para juzgar cuál debía ser la compensación. Recordó la zona en la que vivían Junsu y Heechul, y las circunstancias en las que los había encontrado. Todo eso, añadido a la información sobre su salud que acababa de darle el médico, hizo que tomara una decisión al instante.

 — Al contrario — corrigió a Junsu con sequedad — Hay dos buenas razones por las que deberíais quedaros aquí, y me sorprende que no se te hayan ocurrido a ti.
Junsu lo miró con incertidumbre y esperó.

 — Seguro que el doctor Vittorio estará de acuerdo conmigo en que, teniendo en cuenta tu mal estado de salud…

 — Mi estado de salud no es malo. Tengo anemia, eso es todo. Ignorando su arrebato, Yoochun continuó hablando.

 — Y teniendo en cuenta el hecho de que Heechul está haciendo grandes progresos aquí, tiene sentido que me parezca esencial que sigáis aquí hasta que tu salud haya mejorado.

 — No puedo hacer eso — protestó Junsu. Pero mientras pronunciaba aquéllas palabras, se dio cuenta de que nada deseaba más que quedarse.

 — Yoochun tiene razón — el doctor Vittorio se unió a la conversación, asintiendo con la cabeza — De hecho, no se me ocurre mejor prescripción para Heechul y para ti.

 — Tengo un trabajo, un apartamento, y…

 — Tienes un serio problema de salud que sin duda irá a peor si regresas rápidamente a la vida que llevabas. No, he tomado un decisión — aseguró Yoochun con firmeza — Heechul y tú os quedaréis en Sicilia hasta que el doctor Vittorio considere que estás bien para irte.

Junsu contuvo el aliento. ¿Cómo se podía ser tan arrogante? Pero, ¿qué podía decir él? Conocía a Yoochun lo suficientemente bien como para saber que no tenía sentido discutir con él. Y tenía razón respecto a su salud y la de Heechul. Nunca se lo perdonaría si insistía en volver a Corea y el niño empezaba a estar peor. ¿Cómo iba a darle allí un ambiente parecido al que tenía ahora? Además, si se quedaba, entonces tal vez…

¿Tal vez qué? El hecho de que Yoochun se hubiera acostado con él no significaba nada. Sería un estúpido si creyera lo contrario, se dijo. A él no le importaba él en absoluto. Lo que habían compartido había sido sólo sexo, y más le valía no olvidarlo.

¿Sólo? ¿Cómo podía la palabra «sólo» aplicarse a la maravillosa experiencia que había vivido entre sus brazos? Pero no debía admitirlo, ni siquiera ante sí mismo. De hecho, no debía ni pensar en ello.


>>> ♥ <<<


Había sido un mañana muy difícil, y Junsu se sentía aliviado por estar finalmente a solas con Heechul y disfrutar del día soleado en un parte en sombra del jardín.

Al menos había disfrutado, pensó torciendo el gesto al alzar la vista y ver a Yoochun dirigiéndose con firmeza hacia ellos. Su sombra proyectaba un larga silueta delante de él que rozó a Junsu antes de que él lo alcanzara, recordándole, aunque no había necesidad, que no había parte de él que Yoochun no hubiera tocado, física y emocionalmente.

 — Ese Leeteuk — le preguntó bruscamente — ¿estabas enamorado de él?Junsu apartó la vista. ¿Qué quería ahora?

 — Sí — reconoció.

 — ¿Fue tu primer amante?

Él volvió a mirarlo con expresión asombrado.

 — Sí.

Heechul, que estaba tumbado sobre una cómoda hamaca que María le había buscado, gorgojeó triunfante cuando se encontró los dedos de los pies, distrayéndoles momentáneamente a ambos.

 — Antes de que digas nada, le he puesto protección solar — dijo Junsu en medio del silencio para defenderse de la pregunta que sospechaba que iba a llegar. Pero entonces se dio cuenta con cierto dolor de que ya no había razón para que a Yoochun le importara lo que le sucediera a su sobrino.

Sin embargo, tal vez él tampoco se había dado cuenta de ese hecho, porque respondió con frialdad:

— Eso me ha dicho María. Sin embargo, está bien que no lo expongas al sol directo. Su piel no está acostumbrada — se giró hacia él, apoyando el pie sobre un piedra para inclinarse sobre Junsu — ¿Y ha sido tu único amante?

A él le dio un vuelco al corazón.

 — No veo qué relevancia puede tener eso para ti.

Se sentía muy orgulloso por haber mantenido la voz calmada, convencido de que no había revelado nada, hasta que Yoochun se puso de pie y dijo con una voz que parecía encerrar satisfacción:

 — ¿Y qué ocurrió? Está claro que no tuvo nada que ver con tu falta de disposición en la cama.

Junsu se debatió entre la tristeza y la indignación.

 — Lo que Leeteuk y yo sentíamos el uno por el otro no tenía nada que ver con el sexo — le dijo, dándose cuenta demasiado tarde de cómo podía interpretarse aquello — Lo que quiero decir es que nos queríamos y… nuestra relación no estaba basada únicamente en el sexo — se corrigió.

 — ¿Lo amabas pero no te excitaba?

 — ¡No! Quiero decir, sí… lo amaba y por su supuesto que me excitaba.

 — Entonces, ¿qué ocurrió?

Al ver que Junsu parecía dudar, Yoochun se sentó en el banco de piedra que había a su lado.

 — ¿A qué te refieres? — preguntó él.

 — Dijiste que podía ser el padre de Heechul, y que era el amante de tu hermano, lo que me lleva a preguntarte, ¿por qué? Según lo que me has dicho, os queríais y ya erais amantes.

Junsu miró a Heechul. Así evitaba tener que mirar a Yoochun.

 — Mi hermano era extremadamente guapo. Le gustaba presumir que podría tener cualquier hombre que quisiera, y quería a Leeteuk.

 — Tu hermano era un fulano que cambiaba sexo por posesiones materiales y por un poco de esa vida de lujo que anhelaba todavía más que a los hombres suficientemente estúpidos como para considerarlo atractivo.

 — Leeteuk se enamoró de él — continuó Junsu negándose a discutir con él — En su momento fue muy doloroso. Pobre Leeteuk. Debió de ser muy difícil para él. Sabía cuánto lo amaba yo, y no quería hacerme daño, así que…

 — ¿Así que siguió teniendo relaciones sexuales contigo además de con él?

 — ¡No! — Junsu se sintió conmocionado ante aquélla mentira — No, por supuesto que no. Eso era impensable.

Entonces sonrió con amargura al caer en la cuenta.

 — Si lo que te preocupa es tu salud, y ésa es la razón para que me hagas tantas preguntas, puedo asegurarte que estás a salvo de que yo te haya contagiado algo. Me hice un chequeo completo cuando caí enfermo de un virus que me contagió Heechul.

 — Debió costarte trabajo vivir sin sexo cuando te dejó por tu hermano — dijo Yoochun, ignorando su comentario.

Junsu se puso a la defensiva.

 — ¿Por qué dices eso?

 — Porque lo deseabas mucho cuando estuviste conmigo — le dijo él con brusquedad — Más de lo que he visto nunca a ningún joven.

 — Siento que eso te haya resultado ofensivo — la voz de Junsu estaba ahora cargada de orgullo.

 — No he dicho eso — aseguró Yoochun lacónicamente — Sólo he dicho que estabas desesperado por que te tocara un hombre.

 — Preferiría no seguir hablando de esto.

Qué remilgado sonaba. Pero lo que Yoochun estaba diciendo le recordaba demasiado lo abandonado que se había sentido.

Junsu se revolvió incómodo en la silla mientras Yoochun observaba pensativo sus movimientos.

Al principio, le había sorprendido descubrir que no era la clase de joven que había pensado. Pero no podía negar que aquel descubrimiento había aclarado varios puntos que le tenían desconcertado. Hablar ahora con él añadía cierto picante a lo que Yoochun ya sabía, como si fuera una salsa añadida a un plato que ya se le antojaba apetecible.

 — ¿Por qué no me dijiste desde el principio que no eras la madre de Heechul? Eso nos habría ahorrado muchos problemas.

 — No me diste la oportunidad, ¿no crees? ¿Cómo iba a hacerlo, si ya tenías una opinión formada sobre mí? Además, me daba miedo que si Heechul resultaba ser hijo de tu hermanastro, tu familia lo apartara de mí en cuanto supieran que no era su madre.

 — Te di mi palabra de que eso no ocurriríaseñaló Yoochun.

 — Bueno, ya no tengo que preocuparme de eso, ¿verdad? Porque Heechul no es hijo de Yuhwan, gracias a Dios. Siempre confíe en que Leeteuk fuera el padre.

 — ¿Porque lo amabas? Era muy astuto.

 — Sí — admitió Junsu — Aunque también quiero a Heechul por sí mismo.

Estaba hablando en serio, pensó Yoochun mirándolo. Heechul tenía mucha suerte al contar con una figura materna en su vida que lo protegiera tanto.

 — Todavía queda la cuestión de tu recompensa por haber venido hasta aquí — continuó Yoochun — No puedo decirte la cifra hasta que haya hablado con mi hermano mayor.

 — No quiero dinero — Junsu se sintió ofendido.

— Ya habíamos quedado en que serías recompensado. Es nuestro deber.

Qué arrogante sonaba. A Junsu se le cerró la garganta. Veía con claridad la imagen que tenía Yoochun de él. Un joven sin importancia, cuyos sentimientos no importaban, alguien a quien se le podía pagar para que desapareciera de su vida.

 — No. No lo aceptaré.

La ferocidad de su voz pilló por sorpresa a Yoochun.

 — ¿Por qué no? Después de todo, estuviste de acuerdo enseguida en venir conmigo a Sicilia cuando te dije en Corea que habría una compensación económica.

Junsu quiso decirle que aquello era distinto. Eso fue antes de que la tocara y él supiera que… pero no debía admitirlo ni siquiera ante sí mismo.

 — Creí entenderte que Yuhwan había creado una especie de fondo financiero para su hijo — dijo con tirantez.

Yoochun se encogió de hombros.

 — El dinero saldrá de nosotros, los hermanastros de Yuhwan. Es lo mismo.

 — No, no lo es — insistió él — Tú hablas de tu orgullo, del orgullo de los  Jung. Bien, pues no eres la única persona que tiene orgullo. Yo también lo tengo, y no aceptaré dinero. Heechul no es un  Jung. Mi orgullo es tan importante para mí como el tuyo lo es para ti, y no quiero tu dinero.

Para su asombro, Yoochun se dio cuenta de que sentía deseos de abrazarlo y no dejarlo marchar. Pero apartó de sí aquel sentimiento con decisión.

 — Tal vez no, pero tienes que pensar en Heechul.

 — Estoy pensando en él. No quiero que crezca pensando que es aceptable vivir de los demás. Quiero que me hagas la cuenta de todo lo que te has gastado en nosotros para que te lo pueda devolver en cuanto reciba la herencia de mis padres.

 — Por supuesto que no — le dijo Yoochun con arrogancia — Tu propuesta es ofensiva, y me siento insultado como Jung que soy.

Junsu abrió los ojos de par en par. ¿Y qué pasaba con las ofensas hacia él?, deseó preguntarle. Pero sabía que no tenía sentido. Yoochun podría describir a su padre como un hombre arrogante, pero él no era mucho mejor. Arrogante e increíblemente sexy. Junsu rechazó aquel pensamiento no deseado que había atravesado de alguna forma sus defensas.

¿Sus defensas? ¿Por qué iba a necesitar defenderse contra el conocimiento de que Yoochun era un hombre muy atractivo? ¿Qué más daba, si ya no tendría que volver a verle ni estar con él y volver a revivir el placer que le había enseñado? 

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10 comentarios :

  1. Por fin se descubrió la verdad ¡¡ ahora solo toca esperar que yoochun deje de ser un idiota ¡¡¡¡
    Gracias por la actualización ¡¡¡ un beso :)

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  2. Yoochun no puedes dejar ir a Junsu de tu vida ya ustedes se entendieron bien en la cama así que pueden vivir juntos toda la vida. Esperaré paciente el siguiente cap, gracias por actualizar!!!!!

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  3. Por fin ya se sabe toda la verdad. Ufffff ..... Y Yoochun esta celoso, jajajajaja le pica q Junsu sienta por Leetuk.....pero Junsu yo creo q ya empieza a sentir mas por Yoochun de lo q sintio por Leetuk.....muero por el siguiente. Muchas Gracias <3

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  4. Ahora que ya se sabe toda la verdad, me encanta como Yoochun encuentra pretextos para no dejar ir a Junsu, quiero leer que otra excusa inventa cuando Junsu esté en condiciones de regresar a Corea xD

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  5. Aaaaaahhhh por fin se supo la verdad......yo la esperaba desde que sucedió el encuentro entre Yoochun y Junsu ya que esperaba que Yoochun descubriera la falta de cicatriz causada por la cesaría del nacimiento de Heechul,pero ya estando todo aclarado, espero con ansias ver como los dos van aceptando que entre ambos puede haber algo hermoso si se dan la oportunidad de amar

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  6. Muero por la continuación, la espero con ansias ...gracias!!!!!

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  7. Creo que Yoochun si le va a cobrar pero de otra forma jejeje. Me encanta este Yoosu.

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  8. Ahora a espedar que yoochun dejede ser tan idiota y pueda estar con junsu

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  9. Hasta que se supo la verdad!!! Ya Junsu se quito ese peso de encima. Es lo mejor.

    Tan bello Yoochun queriendo inventar excusas para que Junsu se quede, él lo quiere aunque no lo acepte

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  10. Que lindo el doctor por ayudar a Junsu en esa situación tan fuerte. Creo que enterarse de la Verdad le resultó a mi Chunnie como un zopapo tamaño "Soy un idiota prejuicioso" Sabía que estaba muerto de celos por Leeteuk pero creo que no poede soportar la idea de su recuerdo en el corazón de Junsu e incluso pensar que lo lastimó. OPD lo ama y ahora no sabe como retenerlo¡¡¡

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